¿Cuánto sé de mi yo? AUTOCONOCIMIENTO

Las personas son su nombre y su físico, si bien a esto se unen otros rasgos personales, factores educativos, características que las definen en su individualidad como ser único. Todo ese conjunto a veces desconocido incluso por el propio individuo conforman el YO SOY. Actualmente y desde hace ya tiempo, se nota el interés de muchos por conocerse. Las gente lee, se informa, aprende, escucha tratando de identificarse, incluso usando la comparación e informándose en internet.

Esto es algo que ocurre en el interior de cada quien existiendo personas que nunca se acercan a estas inquietudes u otras que incluso piden opinión, consejo a profesionales, comparten esas inquietudes considerando estas acciones lo adecuado para sus objetivos.

Desde el punto de vista social es fundamental que con el autoconocimiento se obtienen mejores sociedades construidas con individuos en su mayoría poseedores de determinado equilibrio interno porque controlan sus actos, son pacientes con las debilidades, entusiastas en la colaboración, se comportan con humildad cuando es necesario o con fuerza cuando se requiere de esta.

En cambio esto no es un tema que aún llegue a ser expectación de todos. Desgraciadamente existen muchos a los que ni siquiera les llega a inquietar nunca en su vida. Sin embargo el hecho de que sea una inquietud de los individuos averiguar cómo es su relación con las cosas, con los demás, saber exactamente de forma real y autocritica cuál es su grado de inteligencia, capacidades, dificultades, aficiones, necesidades, limitaciones, los temores… “investigarse” un poco a sí mismo, adentrarse en los por qué de las actuaciones, emociones sentidas y reflexionar sobre el hecho de auto conocerse, es crucial para dirigirse en el tránsito de la vida cotidiana de la mejor manera.

No obstante también es bueno para la toma de las decisiones de lo que se quiere, tener conciencia si se desea mejorar ciertos rasgos o equívocos recurrentes o no, pues a veces se llegara a reconocer que por ejemplo, nunca se conseguirá perder el miedo a las cucarachas, si se ha identificado como un terror individual insuperable, o que nunca se llegará a ser una persona muy sociable si se identifica en la individualidad como demasiado introvertido.

Pero sea como sea, conocer el YO SOY contribuye a cómo dirigir el volante con vistas a llegar al destino elegido. El camino de este proceso es largo porque es el de la vida misma si bien lo interesante es ser reflexivo en querer averiguarlo.

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